Qué es APCI

APCI, Análisis Psico-Corporal Interactivo, es un enfoque de terapia psico-corporal que parte de una idea fundamental: cuerpo y mente no funcionan como dos partes separadas, sino como una unidad que expresa nuestra manera de vivir, sentir y relacionarnos con el mundo.

Este método integra elementos de distintas corrientes, entre ellas el análisis bioenergético de Alexander Lowen, el método Mézières y otras disciplinas como la física cuántica y algunas orientaciones filosóficas de oriente.

A lo largo de la vida vamos atravesando diversas situaciones que van dejando las correspondientes huellas en nuestro cuerpo, sin que seamos plenamente conscientes de ello. Podemos acostumbrarnos a contener la respiración, tensar los hombros, apretar la mandíbula o mantener ciertas zonas del cuerpo rígidas durante años, normalizándolo como algo habitual.

Desde esta mirada, consideramos que la forma del cuerpo encierra un conjunto de tensiones musculares y bloqueos respiratorios crónicos que, conformando una coraza muscular-caracterial, constituye una forma de ser y estar en el mundo.

En APCI el cuerpo es tratado directamente mediante vibraciones manuales de diferente intensidad y frecuencia, acompañadas por el sonido de la voz que refleja los distintos estados emocionales.

Muchas son las voces surgidas a lo largo de las sesiones de tratamiento, estando en consonancia con las diferentes frecuencias asociadas a diversos episodios conflictivos o traumáticos de la vida infantil y adolescente. No se trata de una terapia catártica en el sentido que lo son el Análisis Bioenergético de A. Lowen, o la terapia de W. Reich, pues no incitamos al paciente a expresarse mediante el grito.

En ese proceso pueden surgir emociones, recuerdos, imágenes o sensaciones que antes no estaban tan presentes y que forman parte del trabajo terapéutico.

Qué puede abordarse

En APCI pueden ser abordadas las siguientes problemáticas:

  • situaciones de ansiedad
  • angustia
  • estados depresivos
  • sensación de vacío interior
  • ausencia de sentido vital
  • colon irritable
  • dolores musculares crónicos
  • migrañas
  • dolores menstruales
  • acidez y hernia de hiato
  • entre otras…

Las tres cavidades

Los bloqueos psico-emocionales se distribuyen a lo largo de las tres cavidades que conforman el cuerpo humano:

  1. La cavidad abdominal en la que se encuentran las vísceras (estómago e intestinos) rodeadas por la rama parasimpática del sistema nervioso neurovegetativo, donde localizamos el origen de las situaciones conflictivas o traumáticas de la vida infantil y adolescente en forma de diversos núcleos de tensión en la masa visceral. En esta misma cavidad también podemos situar los trastornos vinculados a la vida intrauterina.
  2. La cavidad torácica vinculada al plexo cardíaco que, interaccionando con el diafragma de la cavidad anterior, es el lugar de intercambio entre la realidad interior del sujeto y el mundo exterior. Es el recipiente de las emociones directamente vinculado a la actividad cardíaca y respiratoria. En esta cavidad queda depositada la carga de la vida acumulada a lo largo de la experiencia vital del paciente, especialmente en los músculos para-vertebrales.
  3. La cavidad cefálica conformada por la cabeza y el cuello, donde se sitúa el segundo diafragma que separa la actividad respiratoria de la digestiva. En esta cavidad se configura el shock cefálico o mecanismo de protección, que disocia la mente del cuerpo con la finalidad de hacer frente a situaciones excesivamente dolorosas que podrían provocar la caída en la psicosis. Por otra parte, también es el receptáculo del control yoico sobre las pulsiones y afectos que durante la vida infantil sucumbieron a la represión.

Estas tres cavidades deben ser comprendidas como una unidad en la que tiene lugar una constante interacción, de tal manera que no pueden ser abordadas de forma separada, sino formando parte de un conjunto indivisible.

La interactividad constituye la esencia de la práctica terapéutica de APCI: interactividad entre la mente y el cuerpo, entre las emociones y las representaciones psíquicas, entre el paciente y el terapeuta. Finalmente, el grado de salud psico-física guarda una relación muy directa con el nivel de equilibrio existente entre dichas cavidades.

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